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Lenguaje

La lectura y la escritura son un juego fascinante para el niño de cuatro años y está ansioso por aprender y dominar estas habilidades.

Las habilidades del niño para leer y escribir se desarrollan y perfeccionan en forma gradual por medio del trabajo repetido con los materiales y se introducen lecciones nuevas y más avanzadas.

El desarrollo del lenguaje es también una parte integral del proceso de aprender a leer y escribir. El niño ama aprender a decir palabras no muy comunes o muy largas.

Muchas veces la escritura comienza comúnmente antes que la lectura, gracias a los ejercicios de otras áreas que han ayudado al desarrollo de la motricidad fina.

Preparación

Antes de trabajar en esta área, el niño necesita una preparación específica, y lo logra con los ejercicios de Vida Práctica y Sensorial.

En ellos dominó el movimiento refinado de la mano. El sentido de sus movimientos siempre son de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo como el sentido de nuestra escritura, y además sus dedos pueden hacer la pinza, muy necesaria para sostener firmemente el lápiz.

La preparación indirecta para la escritura se logra mediante el desarrollo y refinamiento de los sentidos del tacto, la vista y el oído. Los materiales de Sensorial y Vida Práctica le han ayudado al niño a perfeccionar su coordinación de ojo y mano y su control refinado, que necesita para una buena escritura.

Cuando ya tiene maduro todos estos movimientos el niño esta listo para empezar a escribir.

El material de Lenguaje

La lectura y la escritura van de la mano. El niño aprende por medio del uso del alfabeto móvil y de las letras de lija el sonido y la forma de cada una de las letras.

El sonido del alfabeto se aprende individualmente y luego combinados para formar palabras cortas. El niño al principio dice los sonidos de cada letra muy lentamente luego con la práctica logra una rapidez increíble.

Al trabajar con el alfabeto móvil y al conocer el sonido de cada letra, el niño aprende que la unión de algunos sonidos forma una palabra, este descubrimiento es de él y esto hace que ame formar palabras y leer sin parar.

Cuando se le permite al niño que descubra esto por sí sólo el conocimiento es suyo, nace desde el interior del niño, es muy diferente si desde afuera la maestra se lo dice. Nunca será igual de intenso.

Cuando María Montessori observó a los niños pequeños trabajar el alfabeto móvil y las letras de lija, y el gusto por formar palabras cortas y leerlas, ella llamó a estos dos fenómenos “La explosión de la lectura” y la “Explosión de la Escritura”. Ella explica que es como una explosión porque en cuanto el niño descubre esta habilidad de leer y escribir, durante un largo tiempo no para de hacerlo.