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Un niño Montessori

Cuando el ambiente llama con sus atractivos u ofrece motivos para una actividad constructiva, entonces todas las energías se concentran y desaparecen las desviaciones. Entonces aparece un tipo único de niño, “Un niño nuevo”, la “personalidad” del niño, que ha conseguido construirse normalmente.

En nuestro colegio nosotras le ayudamos, a explorar y asimilar su mundo y los principios que en él prevalecen. Hemos construido un puente entre el mundo real y el suyo. La educación Montessori proporciona este puente a través del medio ambiente preparado.

Después de que el niño entra a nuestro ambiente Montessori deja atrás el carácter agresivo o pasivo que pueda tener gracias al trabajo Montessori y sólo queda un tipo de niño que no presenta ninguna de estas características.

Los niños que frecuentan nuestro ambiente nos han demostrado que su verdadera aspiración es la constancia en el trabajo. Los niños, siguiendo una directiva interior, se ocupan (cada uno de modo distinto) de lo que les da serenidad y alegría.

Autodisciplina

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Luego ocurre otra cosa que nunca se había visto en un grupo de niños: una disciplina espontánea. Este hecho sorprende a muchos.

La disciplina en la libertad parece resolver un problema que hasta ahora parecía insoluble. La solución consiste en obtener la disciplina otorgando la libertad. Los niños que buscan trabajo en libertad, cada cual concentrado en un tipo distinto de ocupación y, sin embargo, unidos en un solo grupo, da la impresión de la perfecta disciplina.

Los niños están en un ambiente que les ofrece la posibilidad de desarrollar una actividad ordenada, y nos manifiestan este nuevo aspecto, desarrollan un tipo psíquico común a toda la humanidad.

Este cambio que crea casi una uniformidad de tipos, se produce siempre cuando el niño se haya concentrado en una actividad. Apenas el niño encuentra el modo de trabajar, desaparecen sus defectos, hay algo dentro de el que parece liberarse hacia una actividad externa, que atrae aquella energía y la fija en un trabajo constante y repetido.

En el período de los 3 a 6 años, cuando el niño trabaja se realiza una integración sorprendente ya que la mano trabaja y la mente guía el trabajo.