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La mente absorbente

María Montessori, con frecuencia comparó la mente de un niño con una esponja. La mente del niño literalmente absorbe toda la información del medio ambiente, y trabajando con la mano aprende fácilmente.

Por 100 años se ha comprobado la teoría de María Montessori, que el niño pequeño puede aprender a leer, escribir y calcular de la misma manera natural en que aprende a caminar y a hablar.

El desarrollo interior debe de preceder a la independencia. Por lo tanto, es este desarrollo interior lo que constituye la tarea más importante del niño. Para lograrla, el niño es equipado con ciertas potencialidades que no existen en el adulto. A una de ellas María Montessori la llamaba ‘la mente absorbente’.

La mente de los niños posee una capacidad maravillosa y única: la capacidad de adquirir conocimientos absorbiendo con su vida síquica. Absorben todo del medio ambiente inconscientemente, pasando poco a poco del inconsciente a la conciencia, avanzando por un sendero en que todo es alegría.

El proceso es particularmente evidente en la manera en que un niño de dos años aprende su lengua materna sin ninguna instrucción formal y sin el esfuerzo consciente y tedioso que un adulto debe hace para dominar un segundo idioma. Adquirir información de esta manera, es una actividad natural y maravillosa para el pequeño, ya que usa todos sus sentidos para investigar sus alrededores.

El niño retiene esta habilidad para aprender hasta los siete años. Se les compara con una esponja, con la diferencia que la esponja tiene una capacidad de absorción limitada, la mente del niño es infinita. El saber entra en su cabeza por el simple hecho de vivir.

La Dra. Montessori dedujo que sus experiencias podrían enriquecerse en un salón en donde él pudiera manipular materiales que le proporcionaran una educación básica.